Takao Someya y sus colegas de la Universidad de Tokyo han insertado unos sensores en una película flexible de plástico, creando así una "piel" artificial que es capaz de "sentir" la presón ejercida sobre ella, asi como la temperatura.
En realidad, la piel artifical está formada por dos capas de sensores, una encargada de la presión, y por debajo de ésta, la encargada de la temperatura. La distancia entre los sensores es aproximadamente de 4 cm.
El principal problema al que se enfrentan es la posibilidad de perturbaciones electromagnéticas entre los sensores, aunque aseguran que la distancia de separación entre ellos puede decrecer en comparación con la distancia actual. No descartan la posibilidad de añadirle nuevos sensores tales como sensores de luz, humedad, tensión y sonidos ultrasónicos.
Via New Scientist
